La Oración es Efectiva…

July 25, 2017 No Comments »

Por el Pastor Javier Fernandez:

Cuando ora, ¿tiene usted la confianza de que Dios le contestará o se siente indigno de la atención de Dios? ¿Son sus oraciones específicas o generales? ¿Es su vida de oración como una respuesta casual a sus necesidades y deseos o es de alimento para su vida en el Señor Jesucristo?

Uno de los pasajes más simples y más profundos al mismo tiempo acerca de la oración en la Biblia, lo encontramos en el Sermón del Monte, en Mateo 7:7-11: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”.  Fíjese en la intensidad de progresión del Señor en este pasaje: “pedid…buscad…llamad.” Claramente, Jesús tenía en mente que debíamos involucrarnos activamente en el proceso de la oración. ¡La oración no es un deporte de espectador!

¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”. Cada pedido, cada deseo de nuestro corazón, y cada necesidad deben empezar con la oración – pidiendo a Dios permiso, buscando conocer la voluntad de Él.

Existe un elemento vital en la oración que la mayoría de las personas pasan por alto la constancia en la oración. Tal vez vemos que no sucede nada, pero una demora entre lo que pedimos y cuando lo recibimos no significa que Dios no esté contestando nuestras oraciones.

Dios prueba nuestra sinceridad para poder construir en nosotros un espíritu sincero. Si realmente somos sinceros no daremos a conocer nuestra petición una sola vez y luego darnos por vencidos cuando no recibimos contestación por algún tiempo. Es por eso, que Él nos dice que oremos, y que sigamos orando, pidiendo, buscando y clamando. Persevere, no se dé por vencido. Resista. Manténgase firme aún cuando no vea ninguna evidencia de que Dios vaya a contestar su oración de petición.

Dios prueba nuestra fe. ¿Cómo construye Dios nuestra fe? Él lo hace al probarnos. ¿Cómo nos prueba Dios? Él lo hace al retirarse. Al usted y yo empezar a pedir, buscar y clamar, algo pasa en nuestro caminar con Dios. Cuando hablamos con Él, estamos construyendo y alimentando nuestra relación con Él. Estamos llegando a conocerlo quién es Él y cómo Él opera. ¿Se da cuenta de que lo que Dios más quiere darle, una vez que sea un hijo(a) de Él, es a Él mismo? Él quiere que usted le conozca.

Dios desarrolla en nosotros la paciencia, se debe perseverar en la oración hasta que sea el tiempo correcto de Él. El tiempo de Dios no siempre es nuestro tiempo. Él está mucho más interesado en que le conozcamos, que en poder darnos todo lo que nuestro corazón desee tener.

Mi amigo cristiano, ¿por qué usted se involucra en tantas cosas que echan a un lado la oración y empieza a servir diligentemente al Señor en sus propias fuerzas y en su propia sabiduría? Una de las razones principales por las cuales no oramos es porque no estamos dispuestos a dejar que Dios tome su bisturí y nos abra hasta lo más profundo de nuestro ser para allí lidiar con cosas que no hemos podido superar.

Yo puedo recordar tiempos cuando todo en mí quería detenerse, pero simplemente continuaba orando y clamando a Dios. Efectivamente de repente y sin aviso, el velo se levantaba y allí estaba la respuesta, mirándome a la cara. Si me hubiese dado por vencido el día anterior, yo habría tomado algunas decisiones necias por mí mismo y me hubiese perdido de lo que Dios quería darme.

El privilegio de la oración es una herencia que le pertenece a todo hijo de Dios, un potencial que está por encima del entendimiento humano y un trabajo de la gracia de Dios que nos ha dado a cada uno de nosotros. Mi oración es que usted no deje que esta herencia sea malgastada en su vida. Permítale a Dios que le haga el hombre, la mujer o el joven que Él quiere que usted sea. Aprenda a relacionarse con Él. Alimente su ser interno en Cristo a través de su vida de oración. Haga que su vida de oración sea una conversación continua e íntima con el Señor Jesucristo.

Si pone en acción la oración al Padre cada día, experimentará la gracia y el poder de Dios en cada aspecto de su vida. Recuerde que la oración es efectiva.

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