El Principio de las Primicias

January 24, 2013 No Comments »

Uno de los temas más polémicos en muchas iglesias cristianas, hoy día, es el dar, no solo el darse para la obra, el darnos nosotros mismo, sino el dar las ofrendas, diezmos y primicias, es decir, dar de eso material que vino de Dios pero de lo cual tomamos posesión como si fuese verdaderamente nuestro; y no sorprende que así sea, pues poco se enseña sobre el particular ya que cuando se tocan estos temas se dice que se pretende sacar dinero al pueblo, sin embargo, si hablamos de ofrendas, diezmos, y primicias deberá ser según lo que la Biblia enseña, y deberemos asumir que viene de Dios como parte de sus bendiciones.

Si la Palabra de Dios no requiere estas normas financieras personales del cristiano, como también impone el orar, congregarse, etc, no deberían ser impuestas sobre los cristianos; pero si son parte de la enseñanza bíblica, es decir, ordenadas por Dios, entonces necesitamos conocer lo que Dios enseña sobre el particular y cuál es nuestro deber respecto a las mismas.

En Proverbios 3:9-10 se nos dice: “Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto”, el sacerdote mecía las primicias llevadas por el pueblo, y en la fiesta de los panes sin levadura, también llevaban los frutos de sus cosechas, y estos frutos eran llevados al Santuario, es decir que eran verdaderos requerimientos de Dios para que sus hijos reconocieran que los que recibían provenía de Él y era merecedor una parte de este todo.

Leamos ahora la Palabra de Dios en Deuteronomio 26:1-3 “Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da por herencia, y tomes posesión de ella y la habites, entonces tomarás de las primicias de todos los frutos que sacares de la tierra que Jehová tu Dios te da, y las pondrás en una canasta, e irás al lugar que Jehová tu Dios escogiere para hacer habitar allí su nombre. Y te presentarás al sacerdote que hubiere en aquellos días, y le dirás: Declaro hoy a Jehová tu Dios, que he entrado en la tierra que juró Jehová a nuestros padres que nos daría”.

Veamos ahora algunas cosas importantes de la bendición de tu primicia, la cual Dios bendice de acuerdo a su promesa; la palabra hebrea para primicias significa “una promesa por venir”, y además, como la palabra lo indica, es lo primero y lo mejor de lo que Dios en su misericordia nos da para vivir en gracia y bendición, es así que lo que ofrecían delante del Señor, debía ser sin defecto, es decir, lo mejor, lo más escogido.

Por otro lado, en Éxodo 34:26 leemos: “Las primicias de los primeros frutos de tu tierra llevarás a la casa de Jehová tu Dios”, y Números 18:12 nos dice: “De aceite, de mosto y de trigo, todo lo más escogido, las primicias de ello, que presentarán a Jehová”, es decir, siempre que haya frutos debes llevarlos a la casa de Jehová tu Dios.

La palabra dice que cuando Dios te haya sacado de la tierra de esclavitud, es decir que desde el mismo momento en que entregas tu vida a Cristo, honraras al Señor con las primicias de todos tus frutos, y lo harás para recibir la bendición que te tiene preparada; y te dice: “Las primicias de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de la lana de tus ovejas le darás” Deuteronomio 18:4, porque si así lo haces estarías haciendo lo de Mateo 6:33 “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.

De allí podemos rescatar varias cosas: Primero, que no debemos demorarnos en comenzar a cumplir ya que si lo hacemos pasar por el razonamiento humano nunca lo vamos a hacer; segundo, que nadie esta eximido de cumplir con el Señor en sus mandatos, es decir que cada uno de los cristianos debemos cumplir con estas normas ya que cada uno de nosotros tenemos idénticas promesas de bendición; y tercero, que a Dios se le ofrece lo mejor de las bendiciones que recibimos, no limosnas ni las sobras o lo que no nos agrada, ya que Él entregó lo mejor de sí, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

¿Qué ocurre cuando damos las primicias, diezmos y ofrendas?, adoramos al Señor en espíritu y en verdad, y entonces somos bendecidos como dice en Su Palabra: “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir” Lucas 6.38; ahora que tienes el conocimiento, tú tomas la decisión de ser bendecido en todo lo que hagas y que todo lo que toque tu mano sea bendecido a causa del Todopoderoso; y si así lo crees, has un acto profético ahora y repite conmigo: “Declaro hoy al Señor, que he entrado en la tierra que juró Jehová a nuestros padres que nos daría, y su bendición estará conmigo, y con mis generaciones venideras, siempre. Amén”.

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