Eres más que Vencedor…

March 27, 2013 No Comments »

Así como un boxeador que gana el título y le entrega el cheque del premio a su esposa. Él es vencedor porque derribó al contrincante y recibió los golpes, pero su esposa es más que vencedora porque obtuvo la recompensa sin pelear.  También es como nuestros hijos a quienes hacemos más que vencedores porque les damos la oportunidad de estudiar sin tener que trabajar. Nosotros nos esforzamos por ellos. Peleamos la batalla y obtenemos los recursos para que ellos puedan recibir los beneficios.

Jesús, quien nos amó, ha vencido al pecado y a la muerte. Y somos más que vencedores porque Él peleó la batalla y nosotros recibimos el beneficio, sin haber muerto en la cruz. Así de generoso y misericordioso es el Señor con Sus hijos.

Cuando sabemos que somos más que vencedores y que nada nos separará de Su amor, estamos dispuestos a seguir Sus instrucciones por extrañas que parezcan. Esa fe y obediencia es la que nos da la victoria. Seremos más que vencedores si estamos plenamente convencidos de que ni la vida, ni la muerte, ni las puertas cerradas nos separarán del amor de Dios y de la fe en nuestra victoria.

En medio de las dificultades, aprendamos a diferenciar lo externo de lo interno. Claro que podríamos estar atribulados en todo, en apuros, perseguidos y derribados, todo eso es externo, es lo que el mundo podría hacernos sentir. Sin embargo, nuestra fe en la victoria que ya tenemos provoca que a pesar de todo eso negativo, no estemos angustiados, desesperados, desamparados ni destruidos.

Porque la angustia y la falta de paz interior, la desesperación de pensar que no podremos salir del problema y el desamparo de sentirnos abandonados sin ayuda nunca serán una realidad dentro de nuestro corazón, si afirmamos una y otra vez que nada puede destruirnos, aunque seamos derribados.

Lo que vence al mundo es nuestra fe. Si las circunstancias te han derribado, levántate victorioso porque en el Señor, nada puede destruirte. Esfuérzate en obedecerlo, en rodear los muros las veces que sea necesario para que Él haga Su parte y los milagros sucedan en tu vida.

Solo la fe puede darte el valor para hacer lo que Dios te mandará, porque los muros cayeron por el poder del Señor, no por las vueltas que el pueblo dio. Fue la plena confianza en Dios lo que les dio la victoria. Haz lo que Su Palabra dice y deja que Él mueva Su mano. Entrégale tu vida a Jesús, quien por Su gracia te ha dado la vida eterna y la victoria sobre el mundo.

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