La excelencia…

July 25, 2012 No Comments »

E

s la capacidad extraordinaria de un ser humano difícil de igualar.  La excelencia no es solo lo que hacemos en nuestro trabajo, abarca más que eso, es una mentalidad de vida, es nuestra forma de pensar, sentir, creer, planificar y hablar.  Dentro de nuestras posibilidades tenemos que dar lo mejor, esto es mentalidad de excelencia.

¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará; No estará delante de los de baja condición. Proverbios 22:29

Si pretendemos que Dios haga con nosotros “cosas grandes” tenemos que cambiar la mentalidad, tenemos que movernos con una mentalidad de reino, es decir, de excelencia, de esfuerzo, de hacer lo mejor de lo mejor, nunca sucederá algo grande en nuestra vida, simplemente porque no estamos preparados. Dios no usa en cosas grandes a personas que no cuidan ningún detalle, que no tengan una visión amplia, que no planifican, no se informan, que no se perfeccionan.

Si queremos dejar una huella y ser de bendición, tenemos que hacer las cosas con excelencia. Cualquier pensamiento de hacer las cosas con mediocridad no proviene de la mentalidad del reino de Dios.

Una persona con mentalidad de excelencia, es fiel a Dios, Se esmera en cada detalle, Termina lo que empieza, Planifica las cosas antes de hacerlas, Sabe prever las situaciones conflictivas y se adelanta para evitarlas, Aprende de otras personas que son excelentes en lo que hacen, Es confiable y leal, No pierde el tiempo en cosas vanas, Usa los mejores materiales a los que pueda acceder, Sabe expresarse con claridad y con un vocabulario adecuado, Es esforzado, diligente y perseverante, No anda en chismes, ni denigra a sus semejantes.

Los cristianos a veces tenemos la mentalidad de hacer todo dentro del ámbito de la iglesia, solo para cristianos, lo cual es parte esencial de la obra Dios. Pero esto no quita para nada que nos podamos destacar con distintas cosas en ámbitos que no tienen nada que ver con lo religioso, ya sea artístico, profesional, empresarial o político.

Ser excelentes es también andar en el amor de Dios, porque lo mejor que podemos hacer es estar llenos del amor de Dios. El amor nos lleva a dar lo mejor, por eso alguien que tiene el amor de Dios se moverá con excelencia para dar lo mejor a Dios y sus semejantes.

Te desafío a que mires las cosas que te rodean y evalúes todo lo que aun se puede mejorar y perfeccionar, si en tu imagen personal o tu estilo de vida puedes mejorar, hazlo, porque el Señor quiere una mentalidad de excelencia y no de mediocridad. El Espíritu Santo de Dios es quién nos imparte la mentalidad de reino, quién nos transforma a la imagen de Jesús, quién nos perfecciona día a día en el camino a la excelencia.

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