Madre…

April 15, 2013 No Comments »

“Un día, una madre fue a consultar con su terapeuta. Luego de que la madre le describiera su vida, el terapeuta la resumió de este modo: Usted invierte el 50% de sus energías en el trabajo, el 50% en su esposo, y el 50% en sus hijos”. “Creo que veo el problema…”

Quiero aprovechar el mes de Mayo para enviarles un saludo especial a todas las madres del mundo… Las madres más que nadie merecen que se celebre un día en su honor.

Cuando Dios creó al hombre y a la mujer, Adán le dio como nombre a su pareja Eva. Según Génesis 3:20, El hombre llamó Eva a su mujer, porque ella sería la madre de todo ser viviente.  Cada mujer que es madre refleja en su ser algo del poder creativo de Dios. Sólo Dios puede dar la vida, pero la madre posee una reflexión del poder que Dios tiene para dar vida. Ella no es la creadora de la vida nueva, pero es el instrumento usado por Dios para traer vida nueva al mundo. Podemos decir, entonces, que Dios ha honrado a las madres compartiendo con ellas su poder creativo. Dios ha dado un poder especial y único a las madres, por lo cual ellas deben ser honradas.  Las mujeres han recibido un honor que se nos ha negado a los hombres,  el honor de que una de ellas fuera usada para traer al mundo al Hijo de Dios. Si Dios ha honrado de tal modo a las madres, nosotros también debemos de hacerlo. En efecto…

En primer lugar, Dios llama a los esposos a honrar a las madres. Los esposos deberán apreciar y apoyar a sus esposas. La actitud del hombre hacia su esposa, entonces, ha de ser la actitud de un jardinero hacia una bella flor. Precisamente por su delicadez y fragilidad le da mayor cuidado, para que pueda lucir en toda su belleza. El esposo que ama a Dios jamás se aprovecha de la debilidad de su esposa, sino que más bien busca la manera de ayudarla a desarrollar sus habilidades para que juntos puedan servir al Señor.

Los hijos también deberán honrar a las madres, mostrando a sus madres el debido respeto. Es de sabios respetar y honrar a su madre. La honra que el hijo le debe a la madre puede cambiar con el transcurso de los años, pero nunca se acaba la responsabilidad de honrarla. Por supuesto, la madre sabia aprecia los intentos de sus hijos, aunque su sinceridad sobrepase su conocimiento.

La belleza verdadera de la mujer no está en el color de sus ojos, en el arreglo de su cabello o en su forma de llevarse; la verdadera belleza es la belleza del alma. Esta belleza nunca cederá ante las arrugas, las canas o la celulitis; al contrario, se vuelve más y más grande con el transcurso de los años. Si quieres ser realmente bella, tú que eres mujer y madre, teme a Dios. Sométete a su voluntad para tu vida, busca más de él, y pasa tiempo con él cada día. Así serás realmente bella y digna de elogio.

“Un famoso predicador de otra generación tuvo cuatro hijos, y todos también se hicieron predicadores. ¡Ya se imaginarán cómo habrán sido las cenas en aquella casa! En alguna ocasión, un visitante le preguntó a uno de los hijos quién era el mejor predicador de la casa, pensando que nombraría a su famoso papá. Sin pensarlo mucho, el hijo respondió: Mi mamá”.

Tú que eres madre tienes la gran oportunidad de predicar con tu vida, tu ejemplo y tus consejos a tu familia. Dios te honrará por hacerlo..

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