Secretos para una Vida de Victoria…

April 15, 2013 No Comments »

Cada ser humano tiene el deseo de triunfar.  El joven en sus estudios, la madre en la educación de sus hijos, el hombre o la mujer adultos en su profesión, el político en su ambición de poder,  el deportista en su afán de ser el primero o el enfermo en su deseo de sanar. También el cristiano, en su mira de identificarse con Cristo y heredar la vida eterna también tiene que ganar victoria.

Dios desea nuestra prosperidad y nuestro bien, y desea darnos poder para ganar grandes victorias. Él dice: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” 3ª Juan 2.

Así como existen ciertas leyes naturales que al respetarlas, protegen nuestra salud, del mismo modo que el respeto a las leyes de la nación me aseguran libertad y cierta tranquilidad, existen ciertas leyes o pasos, que nos aseguran nuestra prosperidad espiritual, nuestra relación con Dios y por ende nuestro éxito en la vida.

1. Dar a Jesús el corazón y aceptar la salvación, o sea, el gran regalo de la vida eterna: Jesús nos llama con estas palabras: “Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos” Pro 23:26.  Cada mañana tenemos una nueva oportunidad de expresar nuestra gratitud y lealtad a Dios.

2. Poner a Dios en primer lugar: Jesús dijo: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Mateo 6:33.  Si le damos el lugar que le corresponde en nuestras decisiones, haremos nuestras todas las promesas de Dios.

3. Aceptar nuestra impotencia humana y unirnos a Cristo, confiando en su gracia cada día: ¿Cómo podremos estar unidos a Él?  Manteniendo la comunión diaria con Jesús a través de la oración, del estudio de la Palabra de Dios y mediante la confianza plena en su gracia infinita y su justicia redentora.

4. Escudriñar diariamente la Palabra de Dios, con el sincero deseo de practicarla: “…y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra”.  Deu 17:19 y Hec 17:11

5. Orar siempre: Ojalá siguiésemos el ejemplo de Daniel, quien “se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes”. Daniel 6:10. A Daniel ninguna circunstancia lo hizo cambiar de su amor hacía Dios.6. Tener fe: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. Hebreos 11:6

7. Asistir a las reuniones: El apóstol Pablo aconseja “No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” Hebreos 10:25. ¿Por qué son importantes las reuniones? Porque por medio de ellas, aumenta nuestra fe, pues “La fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios”. Romanos 10:1.

Nos ayudarán a crecer en gracia y en conocimiento. Allí adoramos a Dios, alabamos su nombre y además, compartimos el pan espiritual.

8. Perdonar y amar : Debe inspirarnos constantemente el ejemplo de esús. “Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro.  De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto”. Colosenses 3:13-14.

9. Mantenerse firme, sin fluctuar: “Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió”. Hebreos 10:23.  En la hora de la prueba, recordemos siempre que Dios, “…no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”. 1ª Corintios 10:13.

10. Testificar a otros: “Mas Jesús… le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti”. Marcos 5:19.

No hay cosa más eficaz para mantenerse firme, para lograr triunfos en la vida espiritual, para desarrollar los talentos y experimentar una profunda satisfacción, que trabajar para el Señor.

Esto fortalece los músculos de la fe y nos hace sentir verdaderamente útiles. Comienza hoy mismo a compartir con otros lo que has aprendido y recibirás los beneficios.

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