Las heridas que deja el juicio a George Zimmerman

July 22, 2013 No Comments »

Es inusual que el presidente de Estados Unidos opine sobre un fallo de la justicia, y más raro aún si no se trata de uno de la justicia federal, pero los comentarios de Barack Obama tras la absolución de George Zimmerman por la muerte del joven negro Trayvon Martin indican cómo el caso tocó puntos sensibles del tejido social estadounidense.

Un tribunal de Sanford, en Florida, determinó el sábado que no había evidencias suficientes que contradijeran el argumento de defensa propia esgrimido por Zimmerman para justificar que disparara y matara a Martin en febrero de 2012, cuando lo interceptó mientras caminaba por su vecindario, rumbo a la casa de la novia de su padre.

Aunque la fiscalía aseguró que el caso no era sobre la supuesta discriminación que Zimmerman -un vigilante vecinal voluntario- habría aplicado al adolescente negro de 17 años, el fallo ha generado indignación entre grupos de defensa de los derechos civiles, que piden ahora que se abra un caso federal por crimen con motivaciones raciales.

Obama, siempre cuidadoso a la hora de involucrarse en discusiones sobre raza y discriminación, reaccionó mediante un comunicado lamentando la “tragedia” de la muerte de Martin pero pidiendo “calma” y “respeto” a la decisión alcanzada por el tribunal.

Zimmerman puede no tener ya “asuntos pendientes con la justicia” –al menos no con la local, como le dijo la jueza al final del juicio- pero otros asuntos vinculados al proceso quedaron pendientes para el resto del país, desde discriminación racial hasta el control de armas.

El caso de Trayvon Martin se convirtió en un nuevo escenario para el siempre complejo debate racial y el tratamiento que reciben las minorías en el sistema de justicia estadounidense.

Cuando en 2012 se supo del caso, el presidente Obama tuvo una también inusual intervención, al decir que de haber tenido un hijo varón “se parecería a Trayvon”.

La negritud de Martin fue para muchos el catalizador de la cadena de eventos que terminaron en su muerte, pues a Zimmerman le habría parecido “sospechoso” que un adolescente negro, usando una capucha –prenda que algunos vinculan con conductas delictivas entre jóvenes- caminara por un vecindario de clase media mayoritariamente blanco.

Además, el que el departamento de policía local no arrestara preventivamente a Zimmerman y que su aprehensión se produjera al cabo de seis semanas de creciente presión por parte de la opinión pública, ayudó a completar el argumento de quienes blandían la “carta racial”.

Al final, el jurado del caso estuvo integrado por seis mujeres, cinco de ellas “de tez blanca” como las describieron algunos medios locales.

Quienes piden al Departamento de Justicia que presente cargos contra el recién exculpado consideran que todos esos elementos convierten al de Martin en un crimen racial, un asunto de derechos civiles.

Los abogados de Zimmerman, quien es de raza “mixta” –madre hispana y padre blanco anglosajón- negaron que el color de piel del fallecido fuera relevante en el proceso y de hecho no promovieron el origen peruano materno de su cliente para evitar hacerlo pasar como miembro de una minoría.

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