El poder de dar…

February 22, 2018 No Comments »

Por el Apostol Javier Fernández

¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega. (Juan 4: 35-36)

Debemos aprender a dar con la misma alegría con la recibimos, ambas actitudes son producto de la bendición y misericordia del Señor.  En Proverbios dice que quien no cosecha avergüenza al Padre. En Casa de Dios sembramos y recogemos fruto porque compartimos la Palabra de todas las formas que podemos: en discipulados, células, radio, programas de televisión y a través del Internet. Los cosechadores honran al Señor quien a su vez les honra a ellos. En la semilla que recibes de Sus manos se encuentra el poder de la cosecha. Además, te da la tierra y condiciones climáticas favorables, pero sembrar y cosechar es tu trabajo. Todos debemos cumplir nuestra parte del pacto.

La Biblia también nos enseña que el cosechador, además del fruto, recibe salario. Dios es un padre generoso que no solo te provee para que siembres sino que también te recompensa por aprovechar la semilla. Es como si tuvieran un hijo que con mucho esfuerzo se gradúa de médico cosechando con su título lo que sembró con sus estudios, entonces, como recompensa por la honra que te da, le ayudas a instalar su clínica.

Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros. (Efesios 3:20)

Dios es poderoso y hace todas las cosas aunque nuestra mente tal vez no quiera aceptarlo. El Señor NO es un Dios de escases, de lo suficiente ni de la abundancia sino de la sobreabundancia y tú tienes el poder para que haga mucho más de lo que pides o entiendes.

El Señor me da unción y la comparto aunque no la comprendo. No pretendo que mi cerebro abarque al Creador de los cielos y la tierra que es capaz de resucitar a los muertos. Sería demasiada prepotencia y arrogancia intentarlo. De la misma forma como recibimos sin comprender, debemos dar, demostrando ser cristianos maduros que siembran generosamente aunque no entiendan todo sobre sembrar.

El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará. Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas. (Eclesiastés 11: 4-5)

Quien se concentra en comprender y no cosecha, muere de hambre porque no da fruto. Nuestro razonamiento es muy limitado, son más las cosas que ignoramos que las que conocemos. El milagro de la vida en el vientre materno y la creación del universo son misterios insondables que nos revelan la grandeza de Dios. Él hace todo, no sabemos cómo, pero lo hace, así que no te preocupes por las críticas de personas que no entienden nuestra fe, porque lo que nos diferencia de ellos es que obedecemos aún sin comprender. Caminar con los ojos puestos en el Señor no es ignorancia sino evidencia de que tenemos un razonamiento superior. Si nos afanamos por entender, terminaremos llenos de conocimiento, pero sin revelación.

Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno.  (Eclesiastés 11:6)

La ley más poderosa sobre la tierra es la siembra y cosecha porque de ella depende nuestra subsistencia. Como buen sembrador me preparo, busco Revelación, Oración, intercedo y camino en santidad para tener algo que darles, no algo que pedirles. Debes ofrendar con las misma unción, preparación, ilusión, alegría y consagración que recibes Palabra y fruto. Ofrendar es una siembra poderosa y más aún si el objetivo es construir el templo donde se adorará al Señor. Aunque no te des cuenta, tú siembras para construir otros templos a los deportes y al consumo, por ejemplo. Cada vez que visitas un centro comercial o un estadio y gastas tu dinero, estás aportando para la construcción de otros lugares similares. Los judíos antes de salir de la esclavitud construyeron pirámides para los egipcios y aún no habían edificado para el Señor. Pero tú ya fuiste liberado por la sangre de Cristo así que debes honrar a Dios por cuanto te ha dado.

El desafío es tener la fe para dar tanto como tengas. Nuestro Padre siempre cumple Sus promesas, incluso en los tiempos difíciles. Agradécele la madurez que te da para recibir y compartir con la misma intensidad. Haz que el espíritu de generosidad habite en Ti, porque algo Grande vendrá a Tu Vida.

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